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Certificado de vacunación: 1,600 pesos con vacunas a escoger en Santo Domingo

David Santiago/Expansión

Ciudad de México, 14 de enero de 2021.- En la Plaza de Santo Domingo, en el corazón de la Ciudad de México, con 1,600 pesos cualquier persona puede tener un Certificado de Vacunación contra COVID-19 con cualquier marca de biológico aceptada para viajar a Estados Unidos u otras partes del mundo, o un documento que avale un esquema completo de inmunización, aunque no se haya puesto ninguna vacuna.


Así lo comprobó Expansión en un recorrido y ejercicio realizado en esta parte de la ciudad, donde decenas de trabajadores de imprentas ofrecen en la calles los servicios para la elaboración de invitaciones a eventos sociales, hasta actas de nacimiento y documentos, como las pruebas negativas de COVID, expedidos con logos de gobierno o laboratorios privados reconocidos por 500 o 600 pesos, así como certificados de vacunación con código QR "que le da mayor validez al documento".


Aunque el certificado se puede descargar gratuitamente de la página dispuesta por la Secretaría de Salud , en la plaza Santo Domingo la hacen al gusto del cliente y sin comprobar algún dato. Solo es necesario dar un nombre, edad, CURP, fecha de vacunación de cada dosis y la vacuna que se desea que aparezca -Moderna, Pfizer, AstraZeneca, Johnson & Johnson- o cualquier otra avalada por alguna autoridad nacional e internacional.


En 30 minutos, un certificado falso


“¿Qué buscas amigo? Tenemos de todo, lo que quieras, el documento que quieras”, prometen los vendedores que se ubican en las calles de República de Brasil, Belisario Domínguez y República de Cuba o en la propia Plaza.

Basta con mencionar el Certificado de Vacunación para que la respuesta inmediata sea preguntar si se requiere sencillo o con el código QR.


La promesa de todos los llamados “coyotes” es que en un lapso de 10 a 30 minutos los documentos salgan idénticos a los expedidos por la Secretaria de Salud federal, incluso con el código QR para que se pueda verificar la información desde un "smartphone".


Así, el trabajador saca su teléfono para mostrarle a la persona interesada un certificado de vacunación original y ofrece incluso enviar el PDF a un correo electrónico.


Si el cliente acepta, de inmediato es encaminado a un edificio ubicado en el 414 de la calle Palma Norte, a una cuadra de la Plaza Santo Domingo y en el trayecto, el vendedor realiza una llamada para contactar a uno de los trabajadores del taller de impresión. El edificio es antiguo y alberga decenas de cuartos acondicionados como oficinas y talleres de donde emana el olor a plástico, pintura y humedad.


En la oficina en el tercer piso se encuentran seis personas jóvenes trabajando en un área pequeña y con poca ventilación, ninguno con cubrebocas.

El responsable del taller imprime un certificado de vacunación en blanco y negro, y pide al cliente que coloque los datos que quiera que lleve el nuevo documento de vacunación, la marca de la vacuna y el día en que le fue suministrada la primera y la segunda dosis, no importa si no son correctas.


Al hacerlo, piden al cliente que regrese en menos de media hora para corroborar datos e imprimir el definitivo.


Idéntico a simple vista, pero...


Cuando el cliente llega por su certificado de vacunación se encuentra con una hoja impresa en blanco y negro con la leyenda “borrador”, luego el empleado del taller pide que se fije si están bien los datos; si este dice que sí, se cobran los 1,600 pesos y se manda a imprimir.


A simple vista, el documento comprado es idéntico al original; sin embargo, existen algunas diferencias mínimas como que el color de las letras es menos intenso en el apócrifo y el código QR es ligeramente más grande.


La diferencia mayor es al momento de leer el Código QR a través de un teléfono inteligente, ya que el certificado original de inmediato dirige al sitio web http://cvcovid.salud.gob.mx donde arroja un formulario autocompletado, se pide validar y posteriormente descargar el documento en formato PDF.


En cambio, el apócrifo no lo lee automáticamente el QR y si lo hace, surge la leyenda “Código QR, no se encontraron datos utilizables”. En este caso, indican que el cliente debe bajar una aplicación para lectura de códigos y ya con ella, sí arroja todos los datos contenidos en la hoja, pero no dirige a la página oficial del gobierno federal.


“Es que nosotros no podemos meternos al sistema del gobierno, pero la hoja si está igualita, garantizada, no creo que tengas problemas y el PDF igual” dice el responsable del taller, al mismo tiempo en que hace manualmente un folder en el que coloca el documento.

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