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Caminos sinuosos: la cuarta alternancia de Michoacán


Javier Rosiles Salas*/Revista Nexos

Michoacán es un estado escindido. El escenario que deja la elección del pasado 6 de junio es uno polarizado, con un partido que emerge con fuerza y los grupos opositores que intentaron contenerlo mediante alianzas enrevesadas y endebles. Ante el arribo de Morena, los adversarios históricos decidieron arropar al Partido de la Revolución Democrática (PRD) en la defensa de su último bastión. Aliados el Partido Acción Nacional (PAN) y el Partido Revolucionario Institucional (PRI) con el PRD (Equipo por Michoacán), la liza electoral se concentró en dos polos.


El enfrentamiento añejo entre el gobernador Silvano Aureoles Conejo y el presidente Andrés Manuel López Obrador –que tuvo su momento estelar cuando este último renunció al PRD y fundó Morena– se refleja de manera fiel en la nueva configuración política de la entidad. Con dominio de Morena en un corredor que sube desde la región de la Costa (Lázaro Cárdenas) e Infiernillo (Múgica) hasta la Purépecha (Uruapan, Paracho) y toca ya una parte de Morelia. Un derrotero más va de Tierra Caliente (Huetamo) a la zona Oriente (Hidalgo) y alcanza la región del Cuitzeo (Tarímbaro).


Por otro lado, los aliados del Equipo por Michoacán lograron contener la fuerza morenista en la región de Tierra Caliente (Tacámbaro) y Pátzcuaro, y mostraron su predominio en el oeste de la entidad: de la región Costa (Coalcomán de Vázquez Pallares) hasta alcanzar la Lerma-Chapala, pasando por la zona de Tepalcatepec. Pero la agregación bífida tan sólo oculta la fragmentación.


Morena suma una gubernatura


Las elecciones de 2021 significaron la cuarta alternancia estatal para Michoacán. En un país tan diverso en el que Coahuila, Hidalgo y el Estado de México aún desconocen a un gobernador que no haya sido postulado por el PRI, la emergencia de Morena ha traído como consecuencia que esta entidad del occidente conforme un selecto y reducido grupo junto con Nayarit, Tlaxcala y Nuevo León: los estados con más alternancias políticas.


Así, el PRD –un partido que llegó a sumar hasta seis gobernadores en tiempos de Vicente Fox y durante los primeros años del sexenio de Felipe Calderón, con una presencia destacada en la Ciudad de México– perdió su último reducto. Después del declive, quedaría como su último bastión el terruño de Cuauhtémoc Cárdenas, quien fundara el partido en 1989. Era difícil augurar que poco más de tres décadas después el principal adversario del perredismo vendría de su propia entraña; también lo era que para hacerle frente no sólo se uniría al PAN, sino también al PRI. Con ello, quedó atrás el esquema bipartidista en el que PRD y PRI se alternaban en el poder.


De acuerdo con los datos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), con el 98.86 % de las actas capturadas, la carrera por la gubernatura se definió por una diferencia de apenas 40 261 votos: Alfredo Ramírez Bedolla, postulado por Morena y el Partido del Trabajo (PT), habría logrado el 41.59 % de los votos frente al 39.04 % de Carlos Herrera Tello, el candidato de la coalición conformada por el PAN, PRI y PRD. La votación total fue de 1 574 342, con una participación de 49.71 %.


Resultados opalescentes


Determinar qué tan contundente fue el triunfo de Morena en Michoacán o qué tanto contuvo la alianza PAN-PRI-PRD la fuerza del partido del presidente requiere examinar la elección en varias escalas.


En el nivel federal, Equipo por Michoacán ganó ocho de los doce distritos electorales. Sólo dos candidatos lograron más del 50 % de los votos: uno con el respaldo de PAN-PRI-PRD y otro apoyado por Morena. El primero, Carlos Humberto Quintana Martínez, ha sido diputado local por el PAN y obtuvo la votación más copiosa: 83 361 sufragios en el distrito 10, con sede en Morelia. El segundo, Leonel Godoy Rangel, exgobernador perredista del estado de 2008 a 2012, consiguió la mayor diferencia frente a su principal adversario: 25.4 % de margen de victoria en el distrito 1, con sede en Lázaro Cárdenas.


Que Morena haya ganado la gubernatura en apenas su segunda participación –pasando del 3.83 % de los votos en 2015 al 34.59 % en 2021– es un éxito que no puede soslayarse. Pero sería un error calificar el triunfo como arrasador. Prueba de ello es que los michoacanos decidieron no darle al gobernador electo la mayoría en el Congreso local. Los acuerdos del bloque de partidos contrarios a Morena fueron ciertamente intrincados pero, al fin y al cabo, rindieron frutos.


En lo que corresponde a los distritos locales, la coalición PAN-PRI-PRD triunfó en doce, a los que habría que agregar algunos más ganados con otras combinaciones: uno como PAN-PRD, otro como PAN-PRI y uno más como PRI-PRD, para un total de quince de veinticuatro curules de mayoría relativa. Las otras nueve las obtuvo Morena en alianza con el PT. El distrito 22, con sede en Múgica, es en donde se presentó la mayor votación para un candidato: 44 713 votos, lo que también produjo la mayor diferencia: 68.18 % de los sufragios para Morena-PT frente a 24.29 % de PAN-PRI-PRD.


Un dato destaca. Los cuatro distritos locales con mayor porcentaje de participación ciudadana fueron ganados por Morena-PT y se ubican en las zonas de Tierra Caliente, Purépecha, Infiernillo y Cuitzeo: Huetamo (62.69 %), Paracho (61.1 %), Múgica (57.72 %) y Tarímbaro (54.72 %). En contraste, la menor participación se presentó en el distrito 10, de Morelia Noroeste (37.93 %), y en el 6, de Zamora (38.79 %), ambos ganados por Equipo por Michoacán.


La dispersión municipal


Vistos a nivel municipal, los caminos (políticos) de Michoacán lucen sinuosos y complejos; muestran la progresión de Morena y los acuerdos opositores forzados para contenerla: de La Piedad (PAN-PRD) al rumbo de La Huacana (Morena-PT), pasando por Zamora (PAN) y Nueva Italia (Múgica, Morena-PT), andando en Sahuayo (PAN) y yendo para Ciudad Hidalgo (Morena-PT). El mismo patrón se observa de Zitácuaro (PAN-PRI-PRD) a Huetamo (PAN-PRD), de Apatzingán (Morena-PT) a Morelia (PAN-PRD). Si se sigue, se nota lo mismo en Uruapan (Morena-PT), Tacámbaro –y Pedernales– (Morena-PT), Pátzcuaro (Fuerza por México), Villa Escalante (PAN-PRI-PRD) y también Ario de Rosales (PAN-PRI-PRD). Y así se podría seguir buscando por estas tierras tan bellas.


Morena ganó dos presidencias municipales en solitario y veintinueve en alianza con el PT. Esta última cifra fue la misma que obtuvo el PAN al tomar en cuenta las diversas combinaciones en las que participó a nivel municipal: ocho en solitario, seis con el PRD, cinco con el PRI y diez con el PAN-PRI-PRD. Sin alianzas, el PRI consiguió once triunfos y el PRD cinco; aliados ambos, sumaron dos más. En medio del enfrentamiento entre los polos encabezados por Morena y PAN-PRI, quedan territorios en manos de otros partidos: tres nuevos que buscaban obtener el registro –Fuerza por México (cinco), Partido Encuentro Solidario (siete) y Redes Sociales Progresistas (uno)–; además de Movimiento Ciudadano (MC, siete), Partido Verde (11) y candidatos sin partido (tres).


Los cinco municipios más poblados de Michoacán se repartieron de la siguiente manera: Morelia (PAN-PRD), Uruapan (Morena-PT), Zamora (PAN), Lázaro Cárdenas (Morena) y Zitácuaro (PAN-PRI-PRD). Los municipios con menor participación fueron Buenavista (34.51 %) y Aguililla (35.12 %), en donde se han agudizado los enfrentamientos entre grupos del crimen organizado. En contraparte, ocho municipios reportaron una asistencia a las urnas superior al 70 %; tienen la característica de contar con poca población, y entre ellos destacan Charapan (PRD), Áporo (MC) y Susupuato (Morena-PT). En este mosaico, cabe mencionar lo ocurrido en Jiquilpan, la tierra del general Lázaro Cárdenas: su gobierno no fue ganado ni por Morena ni por PAN-PRI-PRD, sino por Movimiento Ciudadano.


Así, Michoacán queda con una configuración política enmarañada. Primero, con un núcleo que se preocupó más por la cohesión interna y que por eso clamó: “Juntos, somos la esperanza”. Vivió un proceso escarpado en el que el Instituto Nacional Electoral (INE) retiró el registro de Raúl Morón a la gubernatura y tuvo que ser sustituido por Ramírez Bedolla, quien tuvo un mes de campaña de desventaja. Segundo, con un apiñamiento que batalló para justificar la unión “antinatural” entre tres partidos, otrora adversarios históricos, que ante la emergencia de Morena argumentaron “las diferencias nos unen”. Lograron postular a un candidato no afiliado a ninguno –Herrera Tello– para defender el último reducto del PRD. Esta unidad fue más frágil en tanto más local fue la disputa por los cargos, pero a las pretensiones de Morena en ese ámbito tampoco les fue mejor.


Aglomeración bífida, pero también variopinta a lo largo del heterogéneo territorio michoacano. Unidad al filo de la balcanización en un entorno de violencia. Una cuarta alternancia en medio de una lucha entre quienes buscan bloquear y entre quienes aspiran a una cuarta transformación. Cariñito, ¿dónde te hallas?

*Profesor-investigador en la Universidad de la Ciénega del Estado de Michoacán de Ocampo

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